Jerry Rivas se reconoce como un ejemplo de superación en El Gran Combo

  • El pasado 19 de abril cumplió 44 años en el frente de la Universidad de la Salsa.

Lo primero que escuchó Jerry Rivas del maestro Rafael Ithier fue casi un regaño, o un ticket, como dice él, y ni siquiera era parte de El Gran Combo de Puerto Rico.

-”Mira, llevo media hora esperándote, ¿Vas a venir o no?”, es lo que recuerda haber escuchado en la tercera llamada que recibió en su casa en Bayamón con la distintiva voz del respetado pianista.

Las primeras dos, creyó que eran bromas de sus amigos, quienes lo estaban convenciendo de que se acercara a la casa de Ithier (vivían cerca) para que le pidiera una oportunidad en la orquesta. Para entonces, corría el 1977 y se rumoraba la salida del cantante Andy Montañez.

Finalmente, Jerry Louis Rivas Díaz audicionó en el family de la casa de Ithier, acompañado de un piano de cola.

“Me dice, ‘Cántate algo’, y estaba tan nervioso que no sabía qué cantar”, compartió de aquel momento.

Ithier le sugirió el merengue “Compadre Pedro Juan” y eso cantó.

“Después nos fuimos al estudio y allí estaban los compañeros, estaba Charlie (Aponte, exintegrante del Combo), y me dicen, ‘Canta esta canción’, que yo no sabía lo que era, y miraba para allá y veía que la audición no fue muy exitosa. Entonces, tratando de salvar mi audición y tratando de salvar mi entrada al grupo, yo tenía una grabación con un grupo que estuve antes, Latin Brass, y le digo, ‘Tengo un cassette’, y se lo doy”, contó. “Él me dice, ‘Dame el cassette ese, que voy al estudio y tú te quedas’. Pone el cassette y están los mismos compañeros y cuando escuchan, (dicen) ‘Oye, ese es el hombre que necesitamos, ése es’. ‘¿Ése es el hombre?’, les preguntó Ithier. Pues ése es el mismo jíbaro que estaba ayer cantando, que ustedes decían que no servía pa’na”.

 

Ese relato tiene 44 años en la memoria de Rivas, y él lo cuenta tan emocionado que parece volver a vivirlo.

“Es un orgullo, es una satisfacción grande, es un honor de pertenecer a un grupo como El Gran Combo. Yo siempre digo que el Gran Combo no debe tener los mejores músicos, no debe ser la mejor orquesta, pero aseguro que es un buen trabajo y un ejemplo de organización, indudablemente, también”.

Rivas debutó a los 21 años en el desaparecido Club Caborrojeño en Guaynabo. Esa noche El Gran Combo alternaba en la tarima con la orquesta de Bobby Valentín, en tiempos de Marvin Santiago.

Esa primera etapa, admitió, no fue la mejor. Le llegaron a cuestionar el talento y hasta el color de piel. “‘No, tú estás muy blanco’, ‘Tú no sirves’, “No estás en na’”, llegó a escuchar por parte del público.

“Considero que soy un gran ejemplo de superación, porque hay un primer show que hago de ‘Luis Vigoreaux Presenta’, donde veo a ese muchachito de 21 años, que no sabe cantar, no saber bailar, no saber hacer na’, pero veía que hay una disposición”, rememoró. “En las grabaciones, la manera de cantar, la manera de sentir las cosas, no soy yo, era Rafael Ithier, que me coach-aba, como dicen, y por eso tengo que agradecer y decir que soy un gran ejemplo de superación”.

 

 

Ser parte de los Mulatos del Sabor no era un plan en la vida de este padre de cuatro hijos y abuelo de dos nietos, que ahora suma 65 años de vida.

“Llegar al Gran Combo es un sueño que nunca pensé, y ser parte de esta historia, es una satisfacción y un orgullo tremendo, y lo que haya podido dejar plasmado en las grabaciones, como ser humano, me gustaría que lo vieran como algo representativo de cómo se canta en este género, que yo lo asimilé de Rafael Ithier, y tengo decir que de uno de los primeros cantantes que se me hace ídolo, y es ídolo de todos, el señor Cheo Feliciano. Así que de todo ese aprendizaje mío, me gustaría que los muchachos vieran lo positivo, lo que ellos quieran entender que está bien y lo puedan absorber”.

Rivas hizo este recorrido por su trayectoria en un encuentro en la Plaza de los Salseros en Santurce. De allí no se fue sin posar frente al busto de Cheo Feliciano. Al verlo pedir que le tomaran la foto con su celular, fue lo mismo que ver realizada la ilusión de un niño ante a su artista admirado.
 

Dentro de su historia en el Combo, hay tres momentos y dos canciones que a esta voz insigne del Combo le tocan la fibra. Le emocionan los recuerdos de la noche de su debut, el concierto del 20 aniversario de la orquesta en el Madison Square Garden -”que casi 18 a 20 mil personas te canten el cumpleaños, fue impresionante”- y la presentación que tuvieron en el Pabellón de Puerto Rico en Sevilla en el 1992.

Del amplio repertorio de la orquesta, son, precisamente, “Nuestro aniversario” y “Súplica”, los que más lo conmueven.

 

 

-A nivel personal, ¿ha sido mucho el sacrificio?

-Pues claro, indudablemente, la familia. Puedo decir que los momentos de cumpleaños y fechas especiales de mis hijos casi nunca pude estar, porque siempre confligía con los viajes. Ya Gerardo grande, pertenecía al grupo de Víctor Manuelle, era el conguero, y en una gira nos encontramos en Nueva York, y en un hogar que nos invitaron a pasar el Día de Acción de Gracias, fue la primera vez que pasaba ese día con alguien de mi familia, y en este caso, con mi hijo mayor. Pero yo trato de dar en el poco tiempo que pueda tener, el máximo. Siempre lo he hecho así.

-En el frente de la orquesta, eres la figura de más tiempo en el Combo. ¿Cómo se te está dando esa integración y si entiendes que ahí está el futuro de la orquesta?

-El caso de Anthony García y Joselito Hernández es una bendición, porque son muchachos supertalentosos, y cómo puedo ver el frente, pues el papá y los nenes, y créeme que me llena de satisfacción y orgullo porque a Anthony lo vi desde muy temprana edad cuando comenzaba en el Colegio Libre de Música con mis hijos y a Joselito también, y en otras orquestas. Así que estos muchachos le dan a uno ganas de echar pa’lante porque hay que echar pa’lante, no me puedo quedar tampoco y es una nueva etapa de El Gran Combo.

-Te ha tocado ser parte de las entradas y salidas de compañeros, como Charlie Aponte y Papo Rosario, con quienes habrás estrechado lazos personales.

-Muchas experiencias juntos, vivimos muchas cosas juntos, las grabaciones… En el caso de Charlie, cuando hacíamos dúos, y con Papo (Rosario) igual, o sea, todo el tiempo ahí, todo lo que pasamos, los momentos difíciles, los momentos de mucha alegría, muchas cosas. La vida tiene que continuar, no hay otra, cada cual toma su rumbo y sus decisiones, pero sin duda alguna eso está ahí, eso va a estar aquí (se toca el corazón).

Rivas lamenta el mal momento que tiene la nueva generación salsera al no contar con los recursos -desde el manejo, difusión y promoción- para exponer su música. “Yo pienso que el género, si no salen otras figuras, va a tener problemas”, dijo. “Los muchachos hoy en día, la nueva generación tiene un talento increíble, son muy buenos, saben lo que quieren, vienen con otras ideas, pero eso es bueno también, porque todo tiene que evolucionar. Lo que sucede es que salieron en el peor momento de la industria, no hay quien los respalde. Así que considero que hay talento, pero hay que darle el respaldo, porque si no, nos vamos a quedar sin figuras y poco a poco nos estamos quedando”.

-¿Has contemplado el retiro?

-Esto es lo que me gusta, siempre me ha gustado, desde muy temprana edad, así que en cuanto al grupo como tal, hasta que Dios me diga, aquí voy a estar.

 

Con información de Primera Hora

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